Mayores cuotas y protección social para los autónomos

Una costurera en su taller

El 1 de enero de 2019 entró en vigor el Real Decreto-ley 28/2018, de 28 de diciembre, (para la revalorización de las pensiones públicas y otras medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo), donde se establece un incremento del 1,25% en la base mínima de cotización de los trabajadores autónomos personas físicas en el sistema de la Seguridad Social. ¿La contrapartida? Una mayor protección social para los integrantes más vulnerables de este colectivo, como el acceso a la ayuda por cese de actividad (desempleo) y el derecho a cobrar la prestación por accidente de trabajo o enfermedad profesional desde el primer día de baja.

Estas mejoras son resultado del acuerdo suscrito entre el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y las organizaciones representativas de los autónomos (ATA, UPTA, UATAE y CEAT), las cuales tienen entre sus objetivos lograr que los trabajadores por cuenta propia coticen en función de sus ingresos. En la actualidad, el 86% de ellos lo hace por la base mínima, tal y como recoge el informe ‘Perfil del autónomo 2018, elaborado por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) a partir de los datos publicados por el Ministerio de Trabajo.

Subida de cotizaciones

Con el aumento del 1,25% en la base mínima de cotización a la Seguridad Social, ésta pasa de 932,70 euros en 2018 a 944,40 euros para este ejercicio 2019. En la cuota mensual que deben abonar los autónomos supone un aumento de 5,3 euros (64 euros más al año), hasta los 283,3 euros. Este incremento es además resultado de un tipo de cotización que pasa del 29,8 al 30%.

La base mínima de cotización de los autónomos societarios también se eleva. En su caso, hasta los 1.214,08 euros mensuales, lo que representa una subida de 6,89 euros mensuales (casi 83 euros más al año). Durante 2019 pagarán 364,22 euros al mes.

Todavía hay más aumentos. Y es que, el Ministerio de Trabajo y los representantes de los trabajadores por cuenta propia pactaron igualmente el incremento escalonado del tipo de cotización durante los próximos tres años. ¿Cuánto? En este 2019 se ha situado en el 30%, en 2020 subirá al 30,3%, en 2021 al 30,6% y en 2022 el tipo se fijará definitivamente en el 31%.

En relación a los tipos de cotización en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, el Real Decreto-ley 28/2018 fija para las contingencias comunes el 28,30%. Para las contingencias profesionales, el 0,9%, del que el 0,46% corresponde a la contingencia de incapacidad temporal y el 0,44% a la de incapacidad permanente, muerte y supervivencia. Por cese de actividad, el 0,7% y por formación profesional, el 0,1%.

La tarifa plana en el RETA -medida establecida como incentivo al autoempleo-, se adapta a la obligatoriedad de la cobertura por contingencias comunes y profesionales, tanto para los autónomos, con carácter general, como en los casos de discapacidad, violencia de género y terrorismo. Sin embargo, excluye el cese de actividad y la formación. Durante los primeros 12 meses, si se cotiza por la base mínima, la cuota será de 60 euros (51,50, por contingencias comunes y 8,50, profesionales).

En el caso de cotizar por encima de la mínima, la cuota por contingencias comunes se reduce en un 80%. Entre los meses 13 y 24 se aplicará una bonificación sobre la cuota por contingencias comunes que corresponda. El Real Decreto recoge el acceso a la tarifa plana de las mujeres que estén dentro de los 24 meses posteriores a la prestación de baja por maternidad, sin que deban cesar previamente en su actividad.

Estos porcentajes y periodos de vigencia de las cotizaciones puede resultar bastante liosa sobre el papel. Desde IG Asesores ofrecemos nuestra experiencia en asesoría y consultoría para aclarar cualquier duda que los trabajadores autónomos puedan tener sobre este tema en particular y cualquier otro, en general.

Mayor protección social

La subida de la cotización a la Seguridad Social conlleva mejoras en la protección de los autónomos. Así, se ha transformado en obligatoria la cobertura de todas las contingencias, comunes y profesionales. También el derecho a cobrar la prestación por cese de actividad, por incapacidad temporal o permanente y por accidentes de trabajo. Recordemos que hasta el 31 de diciembre de 2018, la inclusión en la cotización de estas contingencias tenía carácter voluntario.

La prestación por cese de actividad presenta además otras importantes mejoras. Se han flexibilizado los requisitos para acceder a ella y su periodo de duración se ha duplicado hasta 24 meses, con un mínimo de cuatro. Antes, hasta el pasado año, los trabajadores por cuenta propia podían percibir ayuda económica hasta 12 meses con un mínimo de dos.

Con respecto a la prestación por incapacidad temporal o permanente, los autónomos quedan exentos de pagar la cuota a la Seguridad Social a partir del segundo mes de baja por enfermedad. Si la incapacidad es consecuencia de un accidente de trabajo o enfermedad profesional, pueden cobrar la ayuda desde el primer día de la baja. El incremento de la cuota de autónomos abre a todo el colectivo el acceso a la formación continua y al reciclaje profesional.

El nuevo modelo de cotizaciones tiene carácter provisional. El Gobierno ha manifestado su intención de sustituirlo a lo largo de este 2019 por un sistema basado en los ingresos reales de los trabajadores autónomos, tal y como llevan reivindicando desde hace años las asociaciones representativas de los trabajadores por cuenta propia.

El Real Decreto-ley 28/2018 no ha olvidado la figura del “falso autónomo”. La norma establece multas que van de 3.126 a 10.000 euros para aquellos trabajadores por cuenta propia y empresas que contraten personas para desempeñar labores correspondientes a un empleado por cuenta ajena, pero con las obligaciones de un trabajador autónomo. Se obliga, además, a comunicar a la Tesorería General de la Seguridad Social cuando se cumpla la condición de trabajador autónomo económicamente dependiente.

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