Cómo afectará la presidencia de Donald Trump a la economía española

Bandera izada EE.UU.

La elección de Donald Trump como nuevo presidente de los Estados Unidos sorprendía a (casi) todos, el pasado mes de noviembre. Las consecuencias del inesperado resultado electoral no se hicieron esperar y, en tan sólo unas horas, se produjo una fuerte inestabilidad bursátil con caídas repentinas en las bolsas de todo el mundo.

En el mercado asiático, el Nikkei japonés cerró con un desplome inédito del 5,4%. El peso mexicano, el mejor barómetro para medir la ansiedad que produjo la victoria del candidato republicano, perdió un 10% de su valor frente al dólar y los inversores españoles sufrieron, la mañana siguiente, caídas de hasta el 4%.

Pero horas después, con las primeras palabras conciliadoras del futuro presidente tras su victoria, el pánico ante lo que se preveía como una gran catástrofe disminuyó, las aguas volvieron a su cauce y los mercados financieros se recuperaron rápidamente de un desplome que podía haberse convertido en histórico.

Finalmente, parece que el resultado de las elecciones norteamericanas ha tenido menor efecto en la bolsa nacional del que tuvo en su día el, también inesperado, resultado del Brexit, cuando el Ibex perdió un 12,35% del que tardó en recuperarse 71 días. Así, los expertos consideran que los efectos que puede acarrear la presidencia de Trump sobre la economía española pueden ser menores que los que se derivarán de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, cuando ésta se haga efectiva.

Sin embargo, las consecuencias mundiales que puede conllevar esta nueva presidencia siguen causando incertidumbre en todo el mundo. Trump –que defiende implantar medidas proteccionistas – sigue en su empeño de poner barreras al comercio internacional, y ya se ha negado a mantener el Acuerdo Transpacífico (TTP), acordado entre doce países.

No sólo eso. Quiere cancelar Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) existente entre EE.UU, Canadá y México, y también va a intentar que otros acuerdos comerciales en vías de negociación, como el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) entre la Unión Europea y Estados Unidos, no prosperen. Además, pretende sacar a su país de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En la “lista” de Trump también está subir los aranceles de las importaciones. Durante la campaña mencionó tarifas del 45% para China y del 35% para México, para evitar que más empresas se muden al sur de la frontera. Según vaticinan los expertos, estas nuevas restricciones diezmarían las cadenas globales de suministro, con un fuerte impacto en la producción mundial. Dichas tarifas serían devastadoras para las economías estadounidense y global y destruirían el sistema de comercio internacional.

Estados Unidos y España

En relación con las exportaciones, aunque EE.UU. es el principal mercado para España fuera de la UE, su peso es bajo -supone el 4,4% de cuota-, por lo que los posibles efectos derivados de un aumento de las medidas proteccionistas serían limitados. Las previsiones apuntan a que no afectarían demasiado a la economía española, pero sí habría sectores más sensibles, como los del aceite y, sobre todo, del vino español.

Y, ¿qué pasará con empresas españolas instaladas en Estados Unidos o Latinoamérica? En este caso, los expertos auguran que serán las principales afectadas por el cambio de política del despacho oval. Latinoamérica y México son dos zonas en las que están muy presentes BBVA, Banco Santander o la constructora OHL. Alrededor de una cuarta parte del beneficio del BBVA proviene de México.

El mercado norteamericano representa un alto porcentaje de la facturación de muchas empresas del Ibex. Supone un 20% de la fuente de ingresos para seis compañías del Ibex-35. A modo de ejemplo, Grifols obtiene más de un 60% de sus beneficios entre Estados Unidos y Canadá, y cerca de un tercio de la cifra de negocio de empresas como Viscofan, Acerinox o Ferrovial se genera en ese país.

Lo que sí que puede beneficiar a España del hecho de que Trump vaya a ser el próximo presidente norteamericano es su promesa de invertir más de 500.000 millones de dólares en mejorar las infraestructuras norteamericanas. Puesto que en Estados Unidos las empresas españolas de infraestructuras tienen muy buena reputación, y se trata de un sector con mucho potencial y con muchos proyectos ya en marcha allí. Las grandes constructoras españolas como ACS, Ferrovial y OHL podrían continuar su potente expansión y ver aumentar sus oportunidades de negocio.

Las intenciones del republicano de revitalizar los sectores industriales básicos como la minería y la industria podrían también beneficiar a Arcelor Mittal y Acerinox, las dos empresas de origen español con presencia en EE.UU.

Otro de los posibles beneficios que obtendrían nuestras empresas asentadas en suelo norteamericano es que Trump prometió una rebaja del Impuesto de Sociedades del 35% actual hasta el 15%. Por lo que algunas empresas españolas como Viscofan, Deoleo, Ebro Foods y Freixenet deberán sacar cuentas y ver si es posible compensar la subida de las tasas con esa bajada de impuestos.

Pero salvo para las grandes empresas del Ibex, la repercusión directa que la nueva política de Trump puede ejercer sobre el conjunto de la economía española parece estar muy acotada, tanto en el sentido negativo como el positivo. El tiempo, y la presidencia del nuevo mandatario estadounidense, lo dirán.

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