Test de estrés, una garantía para la solvencia del sector bancario europeo

Fachada del BCE

Permite medir la capacidad de resistencia de los bancos a situaciones macroeconómicas adversas que pueden poner en riesgo los ahorros y activos de sus clientes.

Antes de empezar a hablar de lo que es un test de estrés propiamente dicho tenemos que repasar un poco la historia económica de hace unos años. La quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008 sumió en una profunda crisis a la mayoría de los sistemas bancarios y financieros occidentales, incluido el europeo. Esta inestabilidad se trasladó a la economía real de los países con graves consecuencias para la población. ¿De qué forma? Millones de personas perdieron su empleo, los nuevos contratos eran precarios, miles de trabajadores vieron una reducción de sueldos, se produjo un incremento de la desigualdad… Y no solo eso: también estuvieron en riesgo los ahorros y activos de los clientes de los bancos.

Es por eso que, con el objetivo de no volver a repetir una situación de colapso en el sistema económico financiero como la experimentada en los años más duros de la crisis, la Unión Europea (UE) decidió en 2009, entre otras medidas, someter a la banca a un test de estrés, o prueba de resistencia, que garantizase su solvencia en todo momento. Los tres primeros exámenes fueron anuales: 2009, 2010 y 2011. Posteriormente se decidió llevarlos a cabo cada dos años: 2014, 2016, 2018. En total, hasta la actualidad se han realizado seis rondas.

¿En qué consisten los test de estrés?

En estos ejercicios se propone una serie de situaciones macroeconómicas adversas en la que los bancos deben demostrar que tienen capital suficiente para afrontarlas sin poner en riesgo ni los ahorros, ni los activos de sus clientes. Las simulaciones se articulan en torno a dos escenarios, uno base que está en línea con las previsiones económicas publicadas por el Banco Central Europeo (BCE) en el mes de diciembre, mientras que el segundo es adverso y plantea simulaciones que giran sobre cuatro riesgos sistémicos para la banca.

Y para ver cómo son estas simulaciones veamos qué se ha hecho este mismo año. Así, como ejemplo de riesgos sistémicos, en los escenarios macroeconómicos adversos diseñados para los test de estrés de 2018 se ha evaluado la resistencia de los bancos a una subida repentina en las primas de riesgo en los mercados financieros globales. También han contemplado un declive en la actividad económica de la UE que afecte a la rentabilidad del sector bancario. El tercer riesgo sistémico ha abordado una degradación de la deuda pública y privada, mientras que el cuarto y último ha tratado el contagio a las entidades financieras de problemas de liquidez en sectores ajenos a ellas.

¿Para qué se hace esto? Estas simulaciones permiten comprobar cómo se vería afectado el activo disponible de los bancos y cuánto se deterioraría. Asimismo, se puede evaluar si disponen de suficiente capital para no poner en riesgo el pasivo o si éste resultaría insuficiente.

En cada ronda de las pruebas de resistencia la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), entidad encargada de realizar los test, endurece sus exigencias en el escenario adverso. Los bancos examinados en 2018, un total de 49 -entre ellos cinco españoles- han tenido que probar su solvencia frente a un escenario en el que el Producto Interior Bruto (PIB) de la UE registre una desviación acumulada un 8,3 % en 2020 respecto a las estimaciones del BCE y los bancos centrales.

Garantía de solvencia

Los test de estrés no exigen un umbral para aprobar, dado que las puntuaciones se incorporan en el Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (SREP) que el Banco Central Europeo realiza a las entidades bancarias periódicamente, y que determina el capital exigido a cada una de ellas para no poner en riesgo los ahorros de sus clientes.

Las puntuaciones obtenidas por los bancos son públicas y se consideran de utilidad para demostrar la solvencia del sector financiero de Europa y generar confianza entre los inversores. ¿Y qué pasa con los bancos que muestren debilidades? Que se le exige que implanten medidas para corregirlas.

¿Quién está detrás de los test de estrés?

Se llevan a cabo por La Autoridad Bancaria Europea, entidad independiente de la UE creada para garantizar la regulación y control del sector bancario europeo. Para la elaboración de los supuestos a los que deben responder los bancos, la EBA cuenta con la colaboración de la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB, por sus siglas inglés) y el Banco Central Europeo (BCE). Esta última entidad se encarga además de supervisar la realización de las pruebas.

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