Cómo estar preparado ante una auditoría contable

Una auditoría contable, o financiera, es un instrumento necesario para las empresas. ¿Por qué? Porque permite detectar errores y fallos y tomar medidas correctoras que ayudarán a mejorar la gestión de la contabilidad y aumentar la productividad. Al mismo tiempo, también posibilita la detección de fraudes y sustracción de capital.

Sus ventajas no revierten únicamente de manera interna. De cara a inversores, accionistas, entidades financieras, gubernamentales…, realizar auditorías regulares traslada una imagen de objetividad y transparencia. Y es que este trámite ofrece garantías de que una sociedad no solo es veraz en sus informes financieros, sino también que sus operaciones en el mercado marchan según lo anunciado públicamente.

La auditoría la puede realizar personal interno de la compañía, pero, sin embargo, se aconseja recurrir a profesionales ajenos. Incluso, en algunos casos, la inspección externa es obligatoria. ¿Cuándo es obligado realizarla? Según lo estipulado en la Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas, se exige a aquellas empresas cuyo activo asciende a más de 2,85 millones de euros anuales, o cuando la cifra de negocios es mayor a 5,7 millones de euros anuales, o bien, el número de empleados supera los 50. IG Asesores cuenta con auditores certificados que pueden ayudar a todo tipo de sociedades mercantiles a llevar a cabo este trámite.

¿En qué consiste una auditoría contable?

Una auditoría contable es la evaluación de la situación financiera de una empresa, con el objetivo de precisar su posición empresarial en el mercado. La Ley de Auditorías de Cuentas establece dos modalidades: la de carácter anual, y, de otros estados financieros o documentos contables.

La primera de ellas tiene como fin verificar las cuentas anuales de la una empresa, para reflejar de manera inequívoca el patrimonio, la situación financiera y de los resultados de la entidad auditada, de acuerdo con el marco normativo de información financiera que resulte de aplicación. También debe constatar el informe de gestión que, en su caso, acompañe a las cuentas anuales, a fin de dictaminar la concordancia de ambos documentos, señala la Ley de Auditorías de Cuentas.

El propósito de la auditoría de otros estados financieros o documentos contables es constatar y dictaminar si dichos escritos muestran la imagen fiel o han sido preparados de conformidad con el marco normativo de información financiera expresamente establecido para su elaboración.

Para garantizar la confianza y transparencia de una auditoría, ésta debe ser realizada por un profesional certificado o por un Contador Público Autorizado (CPA). Mejor si se recurre a personal externo a la compañía. Su labor es la de realizar un examen completo y detallado de los registros financiaros de la empresa y de cualquier otra declaración efectuada por el departamento de administración, con el fin de verificar que todos los datos aportados son precisos y veraces.

En una auditoría contable no solo se examinan los estados financieros. Se utiliza igualmente para comprobar si los sistemas internos empleados para detectar errores contables o fraudes funcionan correctamente. La inspección se fija, además, en los objetivos y metas financieras marcadas por una empresa para determinar si las políticas y prácticas establecidas por ella se están ejecutando según lo planeado.

Pasos previos

Tanto si la auditoría financiera se realiza de manera interna como externa, es necesario cumplir con una serie de pasos previos para estar preparado para el estudio.

La primera gestión a realizar es la planificación de cómo debe recopilarse la información que ha de entregarse al auditor para que pueda llevar a cabo su labor. Es requisito indispensable que la documentación que se aporte refleje, de la manera más fiel, la situación financiera de la sociedad. Por ello, se recomienda supervisar toda la información antes de entregarla a los auditores, para asegurar que es correcta.

Previamente al inicio de su trabajo, el auditor indicará a la empresa qué datos necesitará, lo que facilitará la labor de preparación de la documentación y de comprobar que esté correcta. El auditor comenzará su labor estudiando las especificidades de la compañía y del sector en el que trabaja. Posteriormente, pasará a revisar la información contable. A su llegada, la empresa debe tener la administración puesta al día y la contabilidad del ejercicio perfectamente cerrada.

Entre la documentación que solicitará figura:

  • El balance de sumas y saldos a nivel de cuentas contables, a la fecha de cierre del ejercicio.
  • Cuentas anuales a la fecha del cierre contable del ejercicio. Incluye el balance de situación, cuenta de resultados, estado de cambios en el patrimonio neto, estado de flujos de efectivo, memoria de la empresa, cuenta de pérdidas y ganancias.
  • Relación de modelos de liquidación de impuestos presentados durante el ejercicio (liquidación de IVA y de retenciones, impuesto de sociedades).
  • Libros de actas de la sociedad.
  • Si la compañía cuenta con un departamento de auditoría interna, se solicitará los informes que ha realizado.

Cuando la auditoría se realiza por primera vez, el profesional pedirá una copia de las escrituras de constitución de la sociedad. También la documentación de todos los cambios que se hayan producido en los estatutos sociales (cambio de domicilio social, ampliaciones de capital…).

Tras obtener los primeros resultados de la auditoría contable, el profesional que la ha realizado volverá a la empresa para efectuar más inspecciones y observar cómo se llevan a cabo los procedimientos financieros. Si cumplen con los estándares de contabilidad más extendidos, los GAAP (Generally Accepted Accounting Principles), el auditor avalará que la sociedad es capaz de detectar y evitar los errores en la gestión financiera.

Una vez estudiados los resultados de la auditoría contable, su responsable señalará los cambios que debe hacer la compañía en sus procesos o sistemas para eliminar problemas y reducir errores futuros de gestión.

Con respecto a los objetivos y metas financieras, si en el estudio se detectan desviaciones, el auditor sugerirá cómo se pueden realizar ajustes en las prácticas y políticas de control para obtener los resultados esperados.

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