Las AIE: ¿La salvación de las artes escénicas y musicales?

Las Agrupaciones de Interés Económico (AIE) son unas grandes desconocidas en el mundo audiovisual español, a pesar de que llevan implantadas casi una década en la industria del cine. Y, sin embargo, pueden ser claves para las artes escénicas y musicales gracias a sus incentivos fiscales.

El sector, al que la crisis ha golpeado fuerte, y cuya situación se ha visto agravada por los recortes de subvenciones y la subida del IVA, ha encontrado en las AIE un medio para su supervivencia y la realización de nuevos proyectos.

La Ley del Impuesto sobre Sociedades, en vigor desde el 1 de enero de 2015, contempla la entrada de inversores privados que pueden obtener una deducción del 20% por gastos en la producción y exhibición de espectáculos en vivo de artes escénicas y musicales, poco conocidas para gran parte del capital privado.

Aunque la rentabilidad fiscal de las AIE es uno de sus principales reclamos, los inversores también pueden lograr otras compensaciones: reserva de palcos privados para su cesión a clientes o trabajadores, o la realización de product placement, promoción de sus artículos de manera indirecta.

Creación de las AIE

La Agrupación de Interés Económico debe ser creada por el productor, que le va a permitir lograr créditos fiscales. Este puede cederlos a un inversor para obtener dinero con el que hacer realidad su producción teatral o musical, mientras que el capital privado invierte a través de una fórmula segura y con la que asume un bajo riesgo.

El artículo 36 de la Ley de Impuesto sobre Sociedades especifica algunos de los requisitos para que el productor de entrada al capital privado:

  • Certificado del Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música.
  • La deducción para cada período impositivo no podrá superar los 500.000 euros.
  • La deducción y las subvenciones percibidas no superarán el 80% de los gastos.
  • Reinvertir en los cuatro años siguientes al menos el 50% de los beneficios en otras producciones.

Claves en el cine español

Las Agrupaciones de Interés Económico son un caso de éxito en la industria cinematográfica española. A pesar de estar reconocidas en la Ley del Cine de 2007, y de tener un papel activo en países como Colombia, México, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, ha sido en los últimos años cuando esta figura ha adquirido protagonismo.

El aval de la Comisión Europea y, sobre todo, la seguridad y rentabilidad de las AIE en comparación con otros productos del mercado, aunque la producción fracase en taquilla, explican su auge y que los inversores privados hayan dirigido su mirada hacia ellas.

La normativa permite deducirse un 20% del primer millón de euros y un 18% del resto del coste del filme (límite de 3 millones en Península y Baleares), que en el caso de Canarias puede ser un 38-40 % (máximo 5,4 millones), el 35% en Navarra y 30 % en el País Vasco.

La desgravación se aplica al final del año fiscal en que se realiza la inversión y se activa cuando la obra ya tiene certificado de obra.

Algunos de los requisitos establecidos son:

  • El 75% del equipo de rodaje debe tener nacionalidad española o de la Unión Europea, incluido el director.
  • La obra se ha de realizar preferentemente en su versión original o en alguna de las lenguas oficiales del Estado.
  • Que el rodaje, salvo por exigencias del guión, la posproducción en estudio y los trabajos de laboratorio se hagan en territorio español o de otros Estados de la UE.

Además, si las películas se comercializan internacionalmente se puede logar un 99% de exención si se reinvierte en otra producción.

En el caso de tratarse de una coproducción internacional con participación de varias productoras extranjeras, la desgravación fiscal se aplica solo sobre la participación española.

Las deducciones para rodajes de producciones extranjeras son del 15%, con un máximo de 2,5 millones de euros en Península y Baleares, y del 35% en Canarias, límite de 4,5 millones.

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