El IVA en las operaciones internacionales

La compraventa de productos o servicios a compañías establecidas fuera de las fronteras españolas está sujeta a obligaciones fiscales derivadas del tráfico internacional de mercancías. En el espacio de la Unión Europea (UE) se aplica el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), gravamen creado en 1986 por la Comunidad Económica Europea, en sustitución del Impuesto sobre el Tráfico de Empresas. En 1992, fue reformado para adaptarlo a las novedades introducidas por el establecimiento del mercado interior de la UE, que representaba la supresión de los controles en frontera, permitiendo la libre circulación de los bienes, los servicios, el capital y las personas.
El IVA se aplica a todas las operaciones de compraventa realizadas en la UE a título oneroso (que se define como: en contrapartida patrimonial en las prestaciones u obligaciones que contrae una de las partes de un negocio jurídico) por cualquier persona física o jurídica que ofrezca bienes y servicios, con carácter habitual u ocasional, en el marco de su actividad profesional. También están sujetas a este impuesto las importaciones efectuadas por dichas personas. Todas las empresas establecidas fiscalmente en la Unión Europea están obligadas a tributar por el IVA.

Imposición del IVA

Antes de realizar una operación empresarial en la Unión Europea es necesario informarse sobre las particularidades del funcionamiento del IVA en el país donde se vaya a operar. Porque aunque la UE tiene establecidas normas generales sobre el IVA, cada país miembro tiene la potestad de fijar sus propios tipos, que varían en función del producto o servicio objeto de la transacción.
También es importante conocer los hechos imponibles de este impuesto, que son principalmente tres:
- Las entregas de bienes o la prestación de servicios dentro de la Unión Europea.
La normativa general comunitaria establece que el IVA se debe aplicar cuando se entregan a los clientes los bienes adquiridos, o se prestan los servicios en función de la naturaleza de la transacción.
- Las adquisiciones intracomunitarias de bienes (AIB).
Son productos vendidos y enviados o transportados por una empresa de un país de la UE a una empresa de otro estado comunitario.
El IVA se atribuye cuando se completa la entrega de los bienes adquiridos en el país de la UE correspondiente.
- Las importaciones de bienes procedentes del exterior de la UE.
El impuesto se aplica al introducir los bienes en un país de la Unión Europea. La liquidación por parte del comprador se realiza en la aduana. Se le aplican, además, otra serie de tributos especiales según el tipo de mercancía, así como distintas tasas arancelarias.
Para que una operación empresarial no sea considerada una importación de un país no miembro, las empresas o profesionales implicados deben estar registrados previamente en el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI). La inscripción se lleva a cabo presentando en la Agencia Tributaria el modelo censal 036 con la casilla 582 marcada y consignando la fecha prevista para la primera operación en la casilla 584. Una vez dados de alta se obtiene el NIF-IVA, necesario para la realización de las operaciones intracomunitarias. La asignación del NIF-IVA supondrá que el operador constará en el censo VIES (Sistema de Intercambio de Información sobre el IVA).
El vendedor está obligado a comprobar en el VIES la validez del número de NIF-IVA del comprador del bien o servicio que provee. Si el adquiriente está inscrito en él, la factura se emitirá sin IVA y será el comprador el que deba liquidar el impuesto en su país. Si no estuviera incorporado en el ROI, la factura se emitirá incluyendo el IVA al tipo impositivo correspondiente. Las operaciones se declaran en el modelo 349.
Los profesionales de IG Asesores puede suministrar toda la información necesaria sobre la aplicación de IVA en la Unión Europea a los empresarios y empresas interesadas en comerciar en este espacio económico y político.

Exenciones

La legislación contempla exenciones en la aplicación del Impuesto sobre el Valor Añadido. Quedan libres de este gravamen operaciones como servicios médicos, las operaciones financieras y de seguros y determinadas actividades educativas, culturales y deportivas.
Con respecto a las exportaciones a países no pertenecientes a la UE, éstas no están sujetas al IVA. Los impuestos, en este caso, se cobran en el país de importación. Sin embargo, quienes realicen este tipo de operaciones deben demostrar que se han exportado las mercancías a un territorio no comunitario.
Las ventas y prestaciones de servicios a Ceuta, Melilla, Canarias o Gibraltar, se consideran exportación y quedan, por tanto, libres de la aplicación del IVA.

Los comentarios están cerrados.