¿Debería adoptar el teletrabajo en mi empresa?

Un mujer trabaja en casa con un portátil

La dificultad para conciliar vida laboral y familiar, el estrés que genera estar todos los días metido en un atasco y otros contratiempos surgidos durante los desplazamientos al trabajo, conflictos con compañeros… han hecho desear durante muchos años a los trabajadores la posibilidad de trabajar desde casa. Y ahora, con el desarrollo de las nuevas tecnologías de comunicación esto es una realidad. De hecho, el teletrabajo se ha convertido en un importante activo para captar a empleados de gran cualificación.

Los países anglosajones fueron los primeros en adoptar esta forma flexible de organización del trabajo y en la actualidad, Estados Unidos, Japón, Finlandia, Países Bajos o Suecia son las naciones donde más se encuentra implantado.

En España, solo un 13% de las empresas ofrece esta opción y un 7% de los empleados lo ejerce, según datos recogidos en el informe ‘Working anytime, anywhere: The effects on the world of work’ (‘Trabajar a toda hora, en cualquier lugar: Efectos sobre el mundo del trabajo’), elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound. Las compañías donde más está presente son las de gran tamaño y las dedicadas a los sectores de informática y nuevas tecnologías.

El trabajo a distancia ofrece ventajas a las empresas, al igual que a los oficinistas, aunque también presenta inconvenientes que se recomienda tener en cuenta en el momento de valorar la idoneidad de incorporarlo en la oferta laboral. Y, aviso a navegantes: no es factible para todas las empresas.

¿Cuáles son las ventajas del teletrabajo?

-Ahorro en costes económicos

Con el teletrabajo se puede disponer de oficinas más pequeña, con el consiguiente ahorro en el alquiler, el gasto en electricidad, equipos y otros costes de mantenimiento. Los empleados, por su parte, economizan en gasolina y medios de transporte.

-Mayor productividad

El tiempo invertido en desplazamientos a los centros de trabajo se puede dedicar a realizar las tareas laborales. Asimismo, la posibilidad de conciliar vida laboral y familiar anima a los empleados y su productividad se incrementa. También favorece la reducción de las bajas y de accidentes ‘in itinere’.

-Atracción de talento

El teletrabajo está muy bien valorado por determinados perfiles de trabajadores muy cualificados. Contar con esta opción permite a las empresas atraer talento que aportará valor añadido a sus productos y servicios, incluido profesionales residentes en otras comunidades autónomas e incluso países.

-Menos absentismo laboral

Facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar ayuda a reducir el absentismo laboral. Poder trabajar a distancia posibilita a los empleados, por ejemplo, a llevar al médico a sus hijos o familiares mayores, o realizar trámites burocráticos necesarios, sin desatender sus obligaciones laborales.

-Disminución de la contaminación

Menos coches en la carretera resulta beneficioso para el medioambiente, porque se reduce la emisión de gases contaminantes a la atmósfera.

¿Y cuáles las desventajas?

-Aislamiento del trabajador

Los estudios realizados sobre el funcionamiento del teletrabajo destacan el aislamiento que pueden llegar a sentir los oficinistas por la falta de interrelación personal con sus compañeros.

-Desligamiento emocional con la empresa

Trabajadores que se sientan aislados, que no se reúnan habitualmente con sus compañeros para mantener un ‘feedback’, pueden llegar a desvincularse emocionalmente de su compañía.

-Pérdida de productividad

Otra posible consecuencia de la soledad del empleado a distancia es la pérdida de productividad por desmotivación, depresión… Y es que, según las circunstancias, puede resultar difícil establecer un ambiente de trabajo en el hogar o evitar distracciones. Además, la barrera entre horario profesional y personal se diluye y la jornada laboral termina prolongándose.

-Dificultad para controlar al trabajador

Esta desventaja para las empresas puede solucionarse estableciendo plazos de entrega del trabajo y midiendo su calidad. Igualmente, se puede monotorizar la actividad del trabajador controlando el tiempo que está conectado a las aplicaciones que se le suministra para ejecutar su labor y desde dónde lo lleva a cabo.

-Cambios organizativos y de políticas laborales

Incorporar el teletrabajo exige a las empresas contar con las herramientas necesarias para favorecerlo. Es necesario, asimismo, realizar cambios en la organización del trabajo para optimizar los resultados y adoptar políticas laborales que garanticen la seguridad del teletrabajador. ¿Y esto en qué se traduce? En que se le debe garantizar que tiene los mismos derechos que sus compañeros presentes en la oficina respecto a salarios, formación…

-Inversión en seguridad

El trabajo a distancia implica la salida de información de la empresa, y con ella un riesgo de seguridad por descontrol o robo de datos confidenciales. También se incrementa el peligro de ciberataques. Por ello, es necesario que las compañías inviertan en seguridad informática.

 Valorar la idoneidad del teletrabajo

La implantación del trabajo remoto se está convirtiendo en un proceso irreversible. Sin embargo, no todas las empresas pueden adoptarlo por el tipo de servicio que ofrecen. Los especialistas en la materia recomiendan valorar sus pros y contras en el momento de estudiar incluirlo en su oferta laboral. En este sentido, desde IG Asesores podemos ayudar a tomar esta decisión y en todos los trámites requeridos.

Recordemos que el teletrabajo es una opción voluntaria, no puede ser impuesta por el empresario a sus empleados ya contratados.

Antes de proponerlo, se aconseja evaluar quiénes son los más adecuados para llevarlo a cabo. Y es que, ante una de las principales desventajas detectadas en los últimos estudios realizados sobre su funcionamiento, como es la desmotivación y pérdida de productividad, algunos expertos señalan que lo más idóneo es que se invierta solo unos días a la semana en el trabajo a distancia y que el resto se realice en la oficina. ¿La razón? Porque se facilita que el empleado pueda disfrutar de sus ventajas -compatibilizar la vida laboral con la familiar o la realización de trámites-, sin que pierda el contacto directo con la empresa y sus compañeros.

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