Necesito un trabajador, ¿cuánto me costará su contratación?

Una mujer entrevista a otra para su contratación

Es indiferente si se es una gran empresa, una pyme o un autónomo a la hora de contratar a un trabajador: los costes laborales son los mismos para todos. Además del sueldo, los empresarios deben afrontar las cotizaciones a la Seguridad Social, el pago a Hacienda y contar con los seguros exigidos para la protección de sus empleados.

La suma de todos estos conceptos puede suponer un volumen económico inasumible para algunas pequeñas sociedades y autónomos, y desistir por ello de contratar personal. Por ello, y con el objetivo de facilitarles el proceso y fomentar al mismo tiempo el empleo, tanto el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social como el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco a través de Lanbide, cuentan con bonificaciones e incentivos que ayudan a reducir los costes laborales durante un determinado periodo de tiempo.

Salario bruto, salario neto

Las nóminas de los trabajadores es una de las partidas presupuestarias más importantes en una empresa. Es importante distinguir el salario bruto del neto. El primero es el sueldo real del empleado. Refleja todas las cantidades monetarias que le corresponde por su trabajo: salario base, pagas extras, pluses, complementos… Posteriormente, se aplica las deducciones obligadas para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, tanto las que les corresponden a la empresa, como a los trabajadores, y las retenciones de IRPF. Como resultado de estos descuentos se obtiene el salario neto, el que recibe finalmente el empleado.

La empresa no puede establecer la cuantía del salario bruto libremente. Su cálculo debe partir desde la base de lo estipulado en el convenio colectivo del sector en el que actúe y de la Comunidad Autónoma o provincia en el que vaya a trabajar el empleado. Bizkaia cuenta con colectivos sectoriales propios. Estos acuerdos establecen un salario mínimo por categoría profesional. A partir de este punto se pueden pactar remuneraciones salariales superiores acordes con la cualificación y experiencia del trabajador. Si el puesto de empleo incluye fines de semana y horas extras, se debe reflejar en el sueldo con un incremento que también está contemplado en los convenios.

Cargas sociales

Los pagos a la Seguridad Social es un coste adicional que la empresa, o autónomo, que contrate trabajadores debe asumir. Suponen alrededor del 30% de los conceptos incluidos en el salario bruto, depende del tipo de contrato firmado -indefinido, temporal, formación y aprendizaje, prácticas-. Las cotizaciones a la Seguridad Social se componen de varias partidas: por contingencias comunes (23,60% del sueldo bruto), por desempleo (5,50% en contratos indefinidos y 6,70% en contratos temporales), cotización por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, por formación profesional (0,60%), y las destinadas al Fondo de Garantía Salarial, Fogasa (0,20%).

Los trabajadores deben pagar igualmente a la Seguridad Social, aunque lo hace la empresa en su nombre. El 4,70% de la deducción realizada en el sueldo bruto corresponde a cotizaciones por contingencias comunes y el 0,10% por formación profesional. Igualmente, cotizan para tener derecho a la prestación por desempleo, un 1,55% los empleados indefinidos y un 1,60% los temporales.

La segunda partida a deducir en el salario bruto es la relativa a la retención del IRPF. El porcentaje de deducción varía en función del volumen de ingresos que hay que restar de la nómina y de las circunstancias personales del empleado: hijos, personas mayores a cargo…

Además de las cotizaciones a la Seguridad Social y los pagos a Hacienda, la empresa y el autónomo debe hacer frente a otras cargas relacionadas con los trabajadores. Están obligados a pagar cuotas a Mutualidades y a Entidades de Previsión Social en concepto de seguros sociales.

Incentivos y bonificaciones

Tanto la Seguridad Social como el Gobierno Vasco, a través de Lanbide, ofrecen bonificaciones e incentivos que pueden ayudar a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos a reducir la cuantía de las obligaciones sociales y fiscales derivadas de la contratación de nuevos empleados. Normalmente, estas ayudas buscan fomentar el empleo en colectivos con dificultades para entrar en el mercado laboral como personas en desempleo, con discapacidad o jóvenes.

En concreto, la Seguridad Social cuenta, entre otras, con bonificaciones de las cuotas empresariales para la contratación indefinida de personas desempleadas de hasta 30 años, y mayores de 45 años, con contrato de fomento de emprendedores, personas con discapacidad, personas beneficiarias del Sistema Nacional de Garantía Juvenil, personas en situación de exclusión social, víctimas de la violencia de género, víctimas del terrorismo.

Se ofrece igualmente bonificaciones a la contratación temporal de jóvenes desempleados inscritos en el paro, contratados para la formación y el aprendizaje, o, contratos de interinidad para sustituir a trabajadores en diversas situaciones.

En IG Asesores contamos con un servicio de asesoramiento laboral que puede ayudar a buscar las bonificaciones e incentivos que más pueden favorecer a las empresas y autónomos, además de ayudar a elaborar y presentar contratos de trabajo, nóminas y cotizaciones sociales.

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