¿Es posible jubilarse y trabajar a la vez?

persona trabajando

Muchas trabajadoras y trabajadores que se acercan al horizonte de la jubilación pueden empezar a plantearse maneras de acelerar el proceso o estrategias para suavizar la culminación de años de esfuerzo tras una larga carrera laboral. ¿Qué tal suena, por ejemplo, la idea de trabajar menos horas en esa última etapa?

Una figura interesante para personas en esta situación puede ser la jubilación parcial. No debe confundirse con una prejubilación, en la que el trabajador, simplemente, puede acceder a una jubilación tradicional, solo que un poco antes de la edad reglamentaria.

El caso de la jubilación parcial es diferente: se trata de un acuerdo entre la empresa y el trabajador que cumpla ciertos requisitos, que luego veremos, para acceder a una reducción de jornada sin perder ingresos, ya que el salario correspondiente a las horas no trabajadas en la empresa sería complementado por una especie de adelanto de la pensión de jubilación. Esto, además de aminorar el ritmo de trabajo de personas con una larga vida laboral a sus espaldas, les permite, en ciertos casos, mejorar incluso su pensión final, ya que así se hace más llevadero retrasar la edad definitiva del retiro, con el consiguiente incremento, año a año, del importe de la pensión. Suena bien, ¿verdad?

Pero este tipo de jubilación no está al alcance de todos los trabajadores. En primer lugar, se trata de un acuerdo entre las dos partes (contratado y contratante), así que, si el trabajador quiere acceder a esta modalidad, pero la empresa no está de acuerdo, no sería factible. Y en segundo lugar, hay una serie de requisitos que deben cumplirse para poder acceder a ella.

Principales modalidades de jubilación parcial

 Existen dos modalidades principales de jubilación parcial: en la primera, el trabajador reduce ligeramente su jornada laboral y la empresa no necesita contratar a nadie como relevo; en el segundo caso, la reducción de jornada es mayor, pero la empresa tendría que contratar a una persona como relevo para cubrir la parte de jornada que el nuevo jubilado querría reducirse.

A -Sin contrato de relevo

En este caso, la jornada laboral que se puede reducir el trabajador/jubilado puede oscilar entre un 25 y un 50 por ciento. Además, podrá estar contratado a jornada completa o parcial.

Dependiendo de los años cotizados, la edad mínima para acceder a esta opción oscila entre los 65 años y los 65 años y 5 meses.

El periodo mínimo cotizado debe superar los 15 años, con al menos 2 de esos años deben haber sido cotizados en los últimos tres lustros.

Además, la empresa no tendría que contratar a un nuevo empleado como relevo y no se exige antigüedad en la compañía.

Esta opción es muy interesante para trabajadores con pocos años cotizados y que quieran trabajar algunos años extra para mejorar su pensión sin tener que cumplir con una jornada laboral completa.

B -Con contrato de relevo

En este caso, el empleado puede llegar a reducirse la jornada hasta un 75 por ciento, pero la empresa tendría que contratar a un relevo.

El trabajador tendría que haber cumplido los 61 años y 5 meses de edad o 61 años y 10 meses según el número de años cotizados. Además, deberá estar contratado a jornada completa, acumular al menos 33 años cotizados y una antigüedad mínima en la empresa de 6 años. Una ventaja de esta opción es que los coeficientes reductores por jubilación anticipada no se aplican, así que la pensión final del jubilado inminente no se verá afectada.

En esta segunda opción, la empresa también asume algunas responsabilidades. Por ejemplo, la persona contratada como relevo debe ser desempleada o trabajadora de la misma empresa con contrato temporal. Y su contrato deberá ser por tiempo indefinido o, al menos, por el tiempo que le falte al trabajador-casi-jubilado- para alcanzar su edad ordinaria de jubilación.

Además, el contrato del relevo podría ser por jornada completa o parcial, salvo que la reducción de jornada del trabajador relevado sea del 75%; en este caso, el relevo debe ser contratado por tiempo indefinido y con jornada completa.

Desde 2013 ya no se exige que el puesto de trabajo del relevo sea el mismo que va a dejar el trabajador a punto de retirarse, pero sí es obligatorio que las bases de cotización sean parecidas.

Esta opción permite a los jubilados parciales cobrar casi lo mismo mientras empiezan su transición hacia el merecido descanso, con más horas de tiempo libre y menos carga de trabajo. Además, la empresa puede aprovechar para rejuvenecer la plantilla sin costes extraordinarios ni despidos.

La casuística, es bastante más compleja de lo que parece a simple vista, por lo que el asesoramiento de un experto puede ayudar a esclarecer muchas dudas y perfilar detalles propios de cada caso.

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